domingo 01 de agosto de 2021 - Edición Nº970

City Bell | 9 may 2021

Entrevista Exclusiva

Abril Barrado: La premiada y asombrosa escultora que trabaja bajo la paz de City Bell

La artista nos cuenta su amor por la anatomía, tanto humana como animal, y su pasión por la docencia. Además nos adelanta sus proyectos para el futuro y cómo se siente al vivir en la Zona Norte. 


Desde NexoNorte tuvimos el enorme placer de entrevistar a Abril Barrado, la artista que se destaca en el mundo del dibujo y la escultura, y que eligió a City Bell como su lugar en el mundo. Allí, no pierde oportunidad de disfrutar de sus silencios y sus pájaros cantar cuando necesita un poco de paz.

A lo largo de la nota, nos irá contando su amor por la anatomía, tanto humana como animal, y su pasión por la docencia. Como también la historia de su nombre real, y la causa de por qué adoptó el artístico, aquel que empezó a usar cuando firmó sus primeros trabajos y que la acompaña hasta la actualidad.

Barrado, a lo largo de los últimos años, trabajó para varios largometrajes, publicidades y series animadas tanto en Argentina como en España y Estados Unidos. Y también supo destacarse como ilustradora, colaborando para varias agencias de publicidad, manuales y libros.

Actualmente, a los Talleres que dicta en diversas Instituciones Universitarias, asisten artistas de diversas disciplinas, como diseñadores gráficos, animadores, tatuadores, ilustradores, artistas del cómic, aficionados y escultores. No te pierdas sus testimonios, en donde además nos adelanta los proyectos que tiene en mente para el futuro. 


Redacción: ¿Cuándo sentiste tu primera conexión con el dibujo y la pintura?

Abril Barrado: "El primer recuerdo que tengo de conexión con el dibujo fue en el Jardín de Infantes cuando un nene me persiguió en el patio y me disparaba con algo que tenía en la mano que no sabía que era. Me enojé un montón con él y lo perseguí, cuando se vio acorralado me revoleó lo que tenía en la mano y cuando veo que cae este objeto al piso, veo que era un caballito de plástico de color blanco".

"Fue mi primer encuentro con un caballito, no sabía cómo eran hasta entonces, me quedé completamente maravillada, veía sus formas, el pelito, las patas, el cuello y me gustó tanto que nunca más se lo devolví, obviamente (risas)".

"Empecé a usarlo de plantilla y a tratar de dibujar con un lápiz la silueta, veía que me salía torcida, entonces intenté que cada vez me saliera mejor esa línea, hasta que me empecé a animar a hacerlo sola, a dibujarlo".

"Toda mi infancia fue una adoración por los caballos porque me enamoré de esa figura, me enamoré de los caballos y la manera de tenerlos cerca era así, dibujándolos y pintándolos. Seguí así hasta la adolescencia, ahí ya necesité otro tipo de figuras y de estética para poder expresar todo lo que tenía adentro, toda esa catarata de emociones propias de la edad".


R:  ¿Y con las esculturas?

A.B: "Mi encuentro con la escultura fue muchos años después, si bien hice Bellas Artes y una de las materias era escultura, en ese momento me sentí un poco frustrada, no podía conectar bien porque era un material que no me era muy amistoso, si bien la arcilla y la textura me encantaron en ese momento y me gustan ahora también".

"En los procedimientos hacían que todo sea muy difícil, trabajar con una estructura que se quebraba por dentro y había que mantenerla, rociarla y estar cuidándola tanto y que de una semana a la otra, uno no sabía con qué se encontraba, como una pieza rajada, eso me frustró un poco".

"El dibujo sí fue mi fuerte y mi elección. En el 2010 me encontré con muchas ganas de modelar y probar de nuevo, de darle otra oportunidad a la arcilla. Y ahí, de a poco, le empecé a tomar el gusto. Después conocí otros materiales que son más maleables, más fáciles de trabajar y sin esa necesidad de cuidado permanente".

"Desde ahí ya me encanta, y el ver que ya no es tan frustrante, de no encontrarme las piezas rotas y demás, me alentó un montón a recuperar ese primer enamoramiento con ese material. A partir de ese momento ya me vuelco a la escultura, entre más me gustan los resultados, más me voy metiendo en ese terreno".


R: ¿Suelen confundir tu nombre real con el artístico? ¿Qué sentís cuando eso sucede?

A.B: "Lo que me sucede inmediatamente, es que me siento una impostora, porque Abril Barrado es un nombre que elijo yo. Abril me gustó mucho desde la primera vez que vi una película de Almodóvar que trabaja Victoria Abril, me encantó. Barrado es el apellido de mi mamá, y yo tengo un amor muy fuerte por esa rama de mi familia, mi abuelo, mi mamá. Entonces decidí usar esos dos nombres porque musicalmente me gustaba como sonaban". 

"Los empecé a usar y cuando alguien me llama 'Pamela' me lleva a recuerdos de la infancia, a cosas que quedaron muy atrás cuando todo el mundo me decía de esa manera. Hoy no me molesta que me digan 'Pamela', me remite a otros tiempos y está bien. Pero bueno, hace más años que me llamo Abril y me gusta mucho ese nombre".


R: ¿Cómo fue el proceso de insertar el mundo de la anatomía tanto humana como animal en tus obras?

A.B: "Primero empieza mi fascinación por los animales, estudiar la anatomía, entenderla un poco, ver que era comparable la anatomía de un caballo con la de un perro o un gato, que todo pasaba más o menos igual, y después la comparación inmediata con la figura humana surge de manera muy natural".

— "Básicamente, para entender esa anatomía que veía en los animales la comparaba con mi propia anatomía, y todo lo que tenía de anatomía humana era bastante intuitivo y de observar. Pero no había profundizado ni formalizado estudios con respecto a la anatomía".

— "Cuando empecé a trabajar en animación me llamaron de una productora porque les empezaba a llegar trabajo que requería de más anatomía humana, de figuras semi-realistas como Aladín y Hércules, entonces necesitaban que el personal esté más preparado para afrontar estos trabajos". 

— "Me llamaron para que de un curso y ahí me dí cuenta que necesitaba saber sí o sí cómo se llamaba cada músculo y cuál era su función, su origen, su inserción. Ahí me puse a estudiar anatomía y fue un camino de ida porque me encantó, me pareció fascinante, es una mecánica tan perfecta, tan soberbia, me atrapó completamente".

— "Fusionar ambas anatomías, ya me gustaba mucho por ver los libros que había en mi casa, Atlas del mundo y después Enciclopedias. Había fotos de obras de arte del Museo del Prado, y había una parte que tenía que ver con el Antiguo Egipto, y veía todas estas figuras gigantes con cabeza de perro, como Anubis".

— "Imaginaba que era posible la existencia de esos seres porque era muy chica en ese momento, ya me había encantado esa fusión. Entonces no era para nada difícil recurrir a mis viejas pasiones e intentar estas combinaciones".

— "En esas combinaciones también buscando lo emocional: ¿a qué me remite pensar en un animal como un toro? Entonces pensaba en un toro que está en una arena y esa fuerza, esa agresividad, esa cosa arrasadora. Entonces pensaba qué tipo de emoción quería expresar en una escultura y buscar el animal que me remita en toda esa pureza que tiene un animal al mostrarse como es".

— "Ahí empecé a contar a través de la figura humana y el toque animal es lo que le da el alma. Ahora estoy trabajando en una línea de personajes en cerámica que son todos seres antropomórficos y todos tienen una historia detrás".

 

R: ¿Cuál fue el trabajo que más te gustó llevar a cabo?

A.B: "El proceso que más me gustó fue el de la pieza más grande que tengo que es de 2x2 metros, que se llama '144.000'. Es un hombre con cabeza de caballo, ese fue para mí el proceso que más disfruté. Pasaron muchísimas cosas en el medio, entre que lo empecé y lo terminé".

"Fueron 3 años, entre los cuales el año del medio casi no pude trabajar con esa obra porque me había mudado y separado. Entonces tenía una gran revolución y cuando lo retome, desde que lo comencé en realidad, conocí a mucha gente a través de esa escultura, que me aconsejó cómo usar ciertos materiales, cuáles me servían más para llevar esa obra a un tamaño tan grande".

"También amigas que vinieron a tomar un mate y a lijar, a darme una mano, llamadas telefónicas pidiendo auxilio porque un material no me fraguaba y cómo lo podía solucionar. Todo eso me hizo sentir muy acompañada. Con amigos y con gente que conocí en ese momento y que se dio una amistad gracias a todo este proceso". 

"Me da mucha felicidad pensarlo, recordar el proceso y verlo, entonces creo que es la obra que más satisfacciones me dio. Además, por supuesto, haberme abierto la posibilidad de participar en un lugar tan especial como el Salón Nacional. Por supuesto tampoco me imaginaba el Primer Premio y fue como un cierre y un broche de oro que fue increíble para mí".


R: ¿Qué significa la docencia en tu vida?

A.B: "La docencia es la segunda pasión, la primera es el arte y la segunda la docencia. La disfruto muchísimo, me hace bien, me cambia la energía. Me gusta compartir todo lo que voy aprendiendo, me gustan las preguntas y las devoluciones, toda la magia que se da en un aula".

"No puedo pedir un trabajo mejor, realmente me encanta hacerlo. Si bien algunas veces estoy cansada, a veces me agota cuando son muchas horas o es muy intenso, pero siempre termino con la sensación de que realmente estoy en lo mío, estoy en lo que me gusta".

"Ahora que todo cambió a la virtualidad, primero pensé que se iban a cambiar muchas cosas, sobre todo lo que tiene que ver con la calidez humana. Pero bueno, de alguna manera nos fuimos arreglando y generando eso desde otro lugar, con los chats, con los mensajes, y con las preguntas. Es más difícil, pero siento que se retoma esa calidez".

"Lo que me gusta muchísimo es poder llegar a personas que están en otros lados, en otros países, que ya no existan límites físicos. El terreno de lo online tiene muchas ventajas y estoy tratando de descubrirlas y aprovecharlas todas".


R: ¿Cuándo y cómo decidiste mudarte a City Bell?

A.B: "La decisión de venir a vivir a City Bell fue básicamente un proyecto de pareja, mi compañera conocía esta zona, conocía City Bell y Villa Elisa, y me había hablado mucho de cómo era. Yo hasta que no lo vi, no lo podía imaginar y la verdad es que me encantó. Me gusta mucho porque es un barrio tranquilo, hay mucho verde, los silencios, la paz". 

"Esto de sentarme un ratito en el jardín y escuchar los pajaritos, todo eso es impagable. Después de haber vivido muchísimos años en Capital, donde el sonido ambiental son colectivos, bocinazos, y la gente que corre de un lado a otro, la verdad que venir acá fue como un oasis. Ahora no me puedo imaginar estar en otro lugar, realmente me encanta".


R: ¿Qué proyectos tenés de cara al futuro?

A.B: "Tengo muchos en lista de espera, como por ejemplo una serie de piezas de cerámica con figuras antropomórficas como contaba hace un rato. Ese es uno de los proyectos que estoy llevando a cabo".

"Otro que es más ambicioso es uno que vengo trabajando hace mucho, que es un libro de anatomía para dibujantes y escultores. Y después tengo unos gigantes que me están esperando, tengo en proceso también una pieza de 2 metros que es también una figura antropomórfica que me gustaría terminar".

"Quizás ahora no tengo tanto apuro, porque esto de poder exhibir y mostrar con el tema de la Pandemia quedó un poquito todo al costado, pausado. Pero bueno, es otro de los proyectos que cuando pueda voy a retomar, porque me encanta esto de las piezas de gran tamaño". 

 

Sin dudas que deseamos que siga adelante con sus espectaculares trabajos, los esperamos con los ojos y los brazos abiertos. Agradecemos infinitamente a Abril por compartirnos su tiempo y su historia. 

¿Querés conocer más sobre el trabajo de Abril?

Podés hacerlo en Abril Barrado Arte

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